Últimamente noto
demasiado el paso del tiempo, la fugacidad de la vida. No me gusta.
Cuando era pequeña siempre quería que los días pasasen muy deprisa para
llegar lo antes posible a los acontecimientos importantes, y cuando
llegaba ese día, ya estaba pensando en el siguiente. En el fondo siempre
he sido una inconformista. Me da miedo ser una viejecita de un día para
otro, aunque siempre he sido de las que piensan que jamás me haré
mayor, es como si faltara un millón de años para eso y ni me lo imagino.
Ahora me gustaría parar el tiempo, disfrutar de cada día, no quiero que
llegue el siguiente. La vida es maravillosa. Es una cuenta atrás.

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